Escuchar a Dios

Todos hemos experimentado, en un momento u otro, el vacío en la agitación de este mundo. Nos sentimos como desfasados, e incluso manipulados por los movimientos políticos o sociales que nos superan y cuyos lemas suenan falsos. Quisiéramos escuchar palabras que no sean solamente deslumbrantes o aduladoras. Esperamos un mensaje nuevo, pero verdadero, que hable a nuestro corazón.

Cansados por un mundo de apariencias, buscamos la verdad. Tenemos una sed de verdad, necesidad dolorosa, pero que tiene esperanza. En efecto, Jesús nos ha dado esta bendita promesa: “Buscad, y hallaréis”. Cada uno puede escuchar, no su propia voz, ni la de los demás, sino la voz de Dios trasmitida por medio de la Biblia. Porque solo él puede responder a nuestras profundas necesidades, saciar nuestra sed. Su Palabra es la verdad.

Pero no busquemos a Dios mediante los múltiples caminos que nos son propuestos hoy en día. La práctica escrupulosa de ritos religiosos no nos lo hará encontrar, y mucho menos la senda peligrosa de las numerosas sectas. No, la Biblia afirma que Jesús es el único camino por medio del cual podemos hallar a Dios.

Jesús es la fuente que colma el deseo de verdad y de paz interior que hay en cada uno. Él se nos revela cuando leemos la Biblia y oramos a Dios por medio de él. Y luego, si lo buscamos verdaderamente, entonces se cumplirá esa promesa del Evangelio: “Buscad, y hallaréis… El que busca, halla”.

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