Día Mundial del Sueño: los mejores hábitos para evitar el insomnio

El Día Mundial del Sueño es una perfecta excusa para recordar algo clave sobre este proceso: es reparador. Y solemos olvidarlo o utilizarlo mal al dormir poco, entre otros factores. Para entender su funcionamiento y aportar una serie de consejos, hablamos con el doctor Pablo López, Coordinador del Programa de Manejos de los Trastornos del Sueño de INECO y Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Conducta de la Universidad Favaloro.

“Cuando dormimos nuestro cerebro sigue funcionando, consolidando el aprendizaje y procesando información, solo que los mecanismos de control están disminuidos, así como también el nivel de alerta. Se recomienda dormir un promedio de entre 7 y 8 horas diarias, aunque existe una gran variabilidad entre las personas y a nivel cultural. Pero la cantidad no es el único factor importante, es necesario también mantener una rutina de sueño lo más estable posible, porque nuestro organismo está diseñado para vivir siguiendo este tipo de rutinas: dormir poco o mucho, puede afectar la salud”, comenzó por argumentar el especialista.

A nivel internacional, se estima que 1 de cada 4 personas tienen un trastorno del sueño claramente identificado. Sin embargo, cerca de un 40% de la población expresa tener algún problema para dormir.

López recuerda los problemas que esto trae aparejado: “La cronicidad de estos problemas se asocia a un mayor ausentismo laboral, mayor presencia de accidentes automovilísticos, disminución del bienestar percibido y un estado de fatiga generalizado. Habitualmente acompañado de cambios anímicos como mayor irritabilidad y ansiedad, así como decaimiento anímico. Además, el sueño insuficiente suele asociarse con una disminución de la motivación y creatividad, y la afectación de la capacidad de atención y concentración”.

Dentro de los problemas del sueño, el insomnio es uno de los más frecuentes y reconocidos. “Se relaciona con la duración del sueño, su eficiencia y/o su calidad. Las personas pueden tener dificultades para conciliarlo al momento de acostarse, presentar despertares nocturnos y/o precoces por la mañana. Importa destacar que muchas personas que duermen mal tienden a sobreestimar el tiempo de latencia del sueño y a subestimar su duración”, remarcó.

Para López, las preocupaciones y creencias sobre el sueño y sus posibles consecuencias “juegan un papel central en la severidad y mantenimiento del insomnio, presentándose no solo a la hora de dormir, sino durante todo el día”.

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