¿El fin del mundo? las probabilidades de un posible impacto entre un asteroide y la tierra en 2068

“Estadísticamente, esto sucede cada 50 mil años”, nos explica una especialista en astronomía. ¿Cuántas probabilidades hay para que ocurra dentro de cincuenta años?

Recientemente, investigadores de la Universidad Estatal de San Petesburgo alertaron que un asteroide de gran volumen golpearía en la Tierra en el año 2068. Por otra parte, expertos del área señalaron que el número de impactos en la superficie terrestre y en la luna es casi tres veces mayor que hace 290 millones de años.

¿Nos acercamos al fin del mundo? No tenemos respuestas definitivas para este interrogante. Pero lo cierto es que la comunidad científica no está a salvo de los sensacionalismos. El nombre oficial del asteroide que impactaría en la Tierra dentro de cincuenta años es Apofis, que representa el caos, la destrucción y el mal en la mitología de Egipto. ¿Quién lo bautizó así?

El que descubre el objeto tiene derecho a proponer un nombre al Comité de nomenclatura de cuerpos menores de la Unión Astronómica Internacional. Hay limitaciones varias y también hay ciertas reglas”, explica en diálogo con TN Tecno Mónica Konishi (37), de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía (ASARAMAS).

Comenta que para los objetos conocidos como NEAs (asteroides cercanos a la Tierra) “tienen prioridad los nombres que provengan de la mitología, y que no estén asociados a la creación o al inframundo”. En este punto, Konishi nos recuerda que otros cuerpos rocosos de esta especie se llaman Eros, Hermes y Toutatis, todos derivados de alguna mitología antigua.

– ¿Cuáles son los pasos previos al “bautismo” de uno de estos hallazgos?

– Cuando se descubre un cuerpo de este tipo (asteroides o cometas) reciben una designación provisoria que sólo tiene en cuenta la fecha del descubrimiento. Mediante observaciones y mediciones luego se calcula la órbita de este objeto, y se compara con observaciones anteriores para ver si esta órbita coincide con la de algún objeto ya observado con anterioridad.

Hay que aclarar que para poder determinar una órbita con cierta precisión, hacen falta mediciones en al menos tres oposiciones. O sea, tres veces que, desde la Tierra, el objeto y el sol queden a 180 grados. Finalmente, una vez que está bien establecida la órbita se le asigna un número cronológico, y el descubridor propone un nombre al Comité.

– ¿Son realmente peligrosos los asteroides para el futuro de la humanidad?

– No es que este asteroide en particular sea más peligroso que otros. Lo que sucede es que Apofis, al igual que otros más de 19 mil objetos, pasan muy cerca de la Tierra. Algunos de estos objetos tienen órbitas muy cercanas a la de la Tierra y algunos, no todos, tienen órbitas que cruzan la de la Tierra.

El organismo internacional que recopila todas las observaciones y mediciones de cometas y asteroides se llama Minor Planet Center (MPC). Ellos se encargan de calcular los elementos orbitales y así determinar la trayectoria de estos objetos. Con el aporte de observaciones de todo el mundo estos elementos se van actualizando y afinando. De hecho el observatorio de nuestra asociación colabora sistemáticamente con este tipo de observaciones y mediciones.

Según el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, las probabilidades de colisión con Apofis son bajísimas, pero lo científicos rusos alertan sobre un posible cambio en la órbita que aumentarían las probabilidades de colisión para el 2068.

Como te mencionaba antes, constantemente el MPC actualiza las órbitas de todos los cuerpos menores conocidos basándose en observaciones. Por eso, no sólo Apofis podría sufrir leves variaciones en su órbita, sino que esto es algo que le puede pasar a cualquier objeto. Pero las probabilidades de que así suceda son muy bajas.

– Entonces no habría que entrar en pánico…

– Si realmente un objeto de este tamaño (alrededor de 300 metros de diámetro) impactara en nuestro planeta, no pasaría inadvertido. Estadísticamente esto sucede una vez cada 50.000 años.

Muchas veces estos anuncios contienen información correcta pero presentada de una forma un poco sensacionalista. Podés asustar aún más diciendo que Apofis es uno más entre miles de objetos que potencialmente pueden impactar con la Tierra, o podés concentrarte en que las posibilidades hasta ahora de que una colisión suceda son prácticamente nulas.

Lo que sí podemos asegurar es que hay un montón de gente dedicada a monitorear constantemente la aparición de estos objetos, registrarlos, medir su posición y ajustar las órbitas para poder determinar con precisión su trayectoria. O sea, si hubiese altas probabilidades de colisión nos enteraríamos inmediatamente.

Asteroides, cometas, meteoroides y meteoritos: ¿qué los diferencia?

En muchas ocasiones se mencionan a estos objetos sin distinción. Por eso, pedimos a la especialista que nos ayude a aclarar el panorama.

Para comenzar, Konishi explica que “los asteroides son cuerpos rocosos generalmente pequeños que quedaron remanentes desde la formación del sistema solar”. Y advierte que si bien la mayor concentración de estos objetos está en las órbitas entre Marte y Júpiter, “es posible encontrarlos prácticamente en cualquier región del sistema”.

Al estar más lejos del sol, los cometas conservan elementos volátiles como el hielo. “Al subliman estos hielos o restos de colisiones, asteroides muy pequeños o fragmentos que se desprenden de los cometas pueden quedar en el camino de la Tierra. Cuando nuestro planeta pasa por esos lugares, estos fragmentos ingresan a nuestra atmósfera”, señala.

Cuando eso sucede, los gases de la atmósfera quema los quema o pulveriza. El resultado es la estela luminosa que todos conocen como “estrella fugaz”.

A este fenómeno luminoso se lo llama meteoro y el fragmento sólido que lo origina es el meteoroide. Si el meteoroide tiene un tamaño suficiente como para no desintegrarse mientras atraviesa la atmósfera, finalmente llega a impactar sobre la superficie terrestre, aunque con un tamaño mucho menor a cuando ingresó a la atmósfera. Es a este cuerpo que se lo llama meteorito”, concluye Konishi.

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