Empezó como una broma y hoy ganan mucho dinero vendiendo “aire enlatado”

GRA061. MADRID, 24/11/2015.- Uno de los artículos que expone la galería de arte (Es) Positivo en su escaparate único con los productos necesarios para adaptarnos al cambio climático: latas de aire limpio, bebidas exclusivas (agua) a 5.000 euros el litro y máscaras de gas para ella y para él, un proyecto impulsado por la ONG Inspiraction ante la Cumbre del Clima. EFE/Zipi

Después del agua embotellada, ahora llega el aire enlatado para aliviar polución en China

El carbón que asfixia las principales ciudades de China irónicamente proviene de la misma región donde una empresa canadiense recoge aire puro de las Montañas Rocosas y lo vende en China comprimido en una lata.

Todo empezó como una broma que el director ejecutivo de la compañía canadiense Vitality Air, Moses Lam, quería hacer a algunos amigos, pero la demanda del productos se disparó de tal manera en China que ahora es un negocio.

Aethaer recoge aire de los campos en el Reino Unido y los vende a un precio de 103 dólares por frasco. Imagen cortesía de Aethaer

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Aethaer recoge aire de los campos en el Reino Unido y lo vende a un precio de 103 dólares por frasco. Imagen cortesía de Aethaer

“Nuestros mercados objetivo son lugares atestados de aire contaminado y donde muchas personas fallecen prematuramente debido a la contaminación”, destacó haciendo referencia a China, India y Corea del Sur como los principales destinos del tarro de aire puro comprimido que ofrecen por 24 dólares.

A finales de 2017 vendía unas 10.000 tarros de aire al mes en China y espera poder aumentar el número hasta los 40.000, mientras en la India el mercado aún es incipiente y espera poder vender 10.000 al mes.

“Mucha gente compra nuestro producto para usarlo como regalo (…) es un negocio legítimo y seremos la próxima agua embotellada”, dijo Lam a BBC.

Hueco para más empresas

Otras empresas encontraron allí un nicho de mercado y se unieron a la firma canadiense. La británica Aethaer recoge aire de los campos en el Reino Unido y los vende por 103 dólares por frasco, siendo China su principal mercado.

Leo De Watts, el fundador de la firma inglesa, comenzó todo no como una broma a sus amigos sino como una “obra de arte político-ambiental” en la que usaba el término “agricultura de aire” para describir el método usado para capturar el aire en los campos ingleses.

Los tarros de aire comprimido “pueden comprarse por razones estéticas o para ser inhalados. Esperamos que mucha gente los compre como piezas decorativas, inversiones o regalos”, aseguró.

El dinero de los frascos de aire se reinvierte para fabricar mascarillas para protegerse de la polución que son más baratas que el promedio.

“Al final del día, somos una empresa que vende aire fresco a personas que pueden pagarlo y mascarillas anticontaminantes para quienes no pueden”, dice para hacer frente a las críticas que lo acusan de ser un estafador que engaña a la gente.

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La preocupación por la polución y los problemas de salud que ésta provoca ha llevado a los ciudadanos chinos a comprar productos tan insólitos como botellas con aire de otros lugares del planeta, como las Montañas rocosas de Canadá. (AP Photo/Andy Wong)

Dos empresarios australianos también idearon una manera de embotellar el aire y lo venden en las plataformas digitales chinas por cerca de 14 dólares cada una. En invierno de 2016 alcanzaron una gran notoriedad gracias a su novedoso producto y a que las cifras de contaminación llegaron a ser mortales en el norte de China.

“Queremos dar a las personas internacionalmente la oportunidad de probar cómo es nuestro hermoso aire”, dijo John Dickinson al diario The Sydney Morning Herald.

Junto con su socio Theo Ruygrok ya venden aire embotellado de las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur, de la famosa playa de Bondi en Sydney, del Valle del Yarra, de Tasmania y de Nueva Zelanda.

Los dos australianos no empezaron el tema como una broma ni como una obra de arte sino como un artículo novedoso de recuerdo para los turistas que visitaban Australia y una forma de poder “llevarse con ellos a casa un poco de Australia”. Fueron los compradores chinos los que le dieron la característica sobre el aspecto salud.

Dickinson aseguró que la clase media emergente de China esta cada vez más preocupada por la mala calidad del aire en las principales ciudades del país y por eso existe “un interés real en tener algo de aire limpio de lugares en los que confían”.

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