Por qué es necesario que se separe WhatsApp de Facebook

En una reciente entrevista, el abogado especializado en antimonopolios, Tim Wu, ha detallado los problemas que provoca que las tecnológicas sigan convirtiéndose en gigantes.


Por qué es necesario que se separe WhatsApp de Facebook

El logo de WhatsApp junto al de la aplicación de Facebook. GABRIEL BOUYS / AFP (.)

Ha llegado el momento de empezar a descomponer los gigantes tecnológicos. No es una idea nueva. Desde el momento en que Facebook empezó a hacerse con Instagram (2012) y WhatsApp (2014), fueron muchas las voces de expertos que clamaban contra lo que ya entonces se consideraban prácticas monopolísticas. Según el experto, Tim Wu, “que las adquisiciones han sido anticompetitivas sería fácil de probar por unas cuantas razones”.

En una entrevista a The Verge a principios de septiembre, Wu explica las razones por las que el país donde residen las sedes fiscales de estas empresas internacionales, Estados Unidos, debería ponerse más agresivo en sus políticas anti monopolísticas. De hecho, ya ha detallado estos motivos en su próximo libro, “The Curse of Bigness: Antitrust in the New Gilded Age”, de ediciones Penguin Random House y que saldrá a la venta en noviembre.

La innovación y las alternativas desaparecen si se permite que las empresas líderes acaben con la competencia a base de talonario

La idea básica detrás del peligro de las prácticas de los gigantes de la tecnología es que su mismo tamaño y sus acciones están desalentando la competitividad. En el caso de Facebook, el caso es fácil de identificar: tanto Instagram como WhatsApp estaban floreciendo como aplicaciones independientes con un gran potencial: crecimiento rápido, engagement, usuarios contentos… suponían una gran amenaza para el líder del mercado, Facebook. Así que su fundador, Mark Zuckerberg, activó las palancas necesarias para acabar con la amenaza. ¿Cómo? Tragándosela dentro de su propia empresa matriz. Ya no competía: compraba la competencia.

La innovación y las alternativas desaparecen si se permite que las empresas que ya están liderando el mercado acaben con la competencia a base de talonario. Un movimiento parecido se intentó con Snapchat, uno de los pocos casos de resistencia que se han visto en los últimos años. Snapchat lo pagó caro. En vez de sucumbir a las presiones de Zuckerberg para ser adquiridos, se negaron a la compra. Facebook respondió copiando e implementando las funcionalidades de Snapchat a Instagram, que si había cedido a la venta. Aprovechando su posición de liderazgo, desplazó a la competencia. Snapchat es ahora una aplicación de uso residual con una salud muy frágil.

Hay que regular más, y mejor, a las empresas tecnológicas para volver a incentivar la innovación

Es una particularidad del sector de servicios tecnológicos la que lo hace más vulnerable a las prácticas monopolísticas. Antes, impedir un monopolio era fácil cuando se usaban argumentos crematísticos: una empresa controlando un servicio de forma monopolística impide que este baje de precio de manera competitiva y los usuarios finales se ven afectados.

En un servicio tecnológico actual, en cambio, es difícil hablar de cómo estas compras han afectado a los precios del mercado, ya que los servicios se ofrecen de forma gratuita. Son los datos de los usuarios los que actúan de moneda de cambio. Así que, cada vez que una gran empresa compra una de las alternativas con potencial, el servicio continúa siendo gratuito, pero los datos se concentran más y más en las mismas manos. Es por ello que Wu considera que es necesario buscar un estándar diferente para impedir los nuevos monopolios. Y, por ello, empezar a descomponer sus negocios en unidades que compitan entre sí.

Wu no solo habla de Facebook y su adquisición de Instagram y WhatsApp. Según su opinión, Google y Amazon y otras empresas de similar tamaño e influencia están incurriendo en las mismas irregularidades ante la vista gorda de las autoridades de control de los mercados, y suponen un peligro para la democracia. Hay que regular más, y mejor, a las empresas tecnológicas para volver a incentivar la innovación. Hay que recuperar el control sobre el tamaño: esta es la conclusión principal detrás de sus acusaciones y las reflexiones que Tim Wu ha hecho al respecto.

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