Saúl Ñíguez, el símbolo de una nueva etapa

El ilicitano emerge como figura fundamental de la renovación que propone Luis Enrique


Saúl Ñíguez, el símbolo de una nueva etapa

Saúl Ñiguez celebra su gol contra Inglaterra (Toby Melville / Reuters)

Hace tiempo que la era dorada de la selección española llegó a su fin. Diez años han pasado del título europeo cosechado en Austria con Luis Aragonés, ocho desde que Iniesta coronó con el título mundial en Sudáfrica a una generación inolvidable y seis desde que se cerrase el círculo en Ucrania. La transición ha sido tan larga que todavía continúa. Y en esa travesía por el desierto ha aparecido Luis Enrique para agitar el avispero y renovar mentalidades. También para ensalzar figuras que por juventud no han tenido la relevancia que merecían por sus condiciones.

Retirados hace años los grandes referentes, en la última etapa los técnicos se han quedado anclados en el pasado en su elección de futbolistas. Obnubilados por fantástica propuesta anterior, la renovación prometida llegó a medias. Hasta el punto de que en el último Mundial sobrevivían tres miembros del equipo que 2008, seis de 2010 y siete de 2012. Y la mayor parte continuaban siendo titulares. Además, siguió la apuesta por un estilo para el que los ‘nuevos’ no estaban tan preparados.

Saúl, un gobernador de las áreas acostumbrado a brillar en los momentos importantes

Toda renovación es difícil cuando la ascendencia de los protagonistas es del calibre de la de jugadores como Iniesta, Piqué, Silva, Ramos Sergio Busquets, pero se hace imprescindible para aspirar a nuevos éxitos. Y ha tenido que ser la retirada de de los tres primeros la que haya significado un verdadero cambio de signo en la Roja.

En el estreno de Luis Enrique un hombre se convirtió en el símbolo de ese cambio de época. Saúl Ñíguez, un líder natural con condiciones superlativas que ya fue referencia en la sub-21, emergió del banquillo en el que vivió el fracaso de Rusia para reclamar un puesto en el once. Un gol y por encima de todo un despliegue que se adapta a la perfección al estilo vertiginoso que propone Luis Enrique. Un gobernador de las áreas acostumbrado a brillar en los momentos importantes.

Saul Niguez durante el partido Inglaterra - España

Saul Niguez durante el partido Inglaterra – España (Glyn Kirk / AFP)

El jugador del Atlético amenaza con ser uno de los pilares de la nueva selección. Al igual que Rodrigo o Marcos Alonso, otros meritorios que habían pasado desapercibidos. Las probaturas solo acaban de comenzar, pero Luis Enrique ha sido preciso a la hora de elegir los perfiles de los jugadores que necesita para desarrollar su propuesta.

Xavi o Iniesta son historia de nuestra Selección”, explicó Saúl un día después de destaparse en Wembley. “Nos hicieron ser los mejores del mundo y demostraron ser los mejores. Ahora viene otro tipo de jugador”, reconoció el Atlético con humildad. “Luis Enrique me pide que sea el jugador que soy, trabajo mucho para el equipo e intento aportar con llegada al área”, analizó el centrocampista, que conoce tan bien sus potencialidades como sus carencias.

Xavi e Iniesta son historia de nuestra Selección, pero ahora viene otro tipo de jugador”

El crecimiento de Saúl ha dado al traste con el papel de Koke, compañero suyo en el Atlético. Un jugador con mayor finura técnica, pero con menos llegada al área. La apuesta de Luis Enrique es clara. Nuevos perfiles que vayan ganando peso con el paso de los partidos. “No sé si soy fundamental para la Selección, solo llevo once partidos con el equipo. Mi trabajo es para bien del equipo y eso me caracteriza”, explicó el ilicitano.

El cambio de paradigma o la llamada por Luis Enrique ‘evolución’ consiste en esto. En desterrar los fantasmas del pasado, en sacrificar ‘vacas sagradas’ y en apostar por una idea con jugadores especiales. Al técnico le tocará seguir escrutando su mercado en busca de los perfiles correctos que completen su plan.

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