#Brasil asiste con estupor a la destrucción de su gran museo por negligencia

Los huesos de Luzia resistieron más de 12 mil años hasta ser encontrados por científicos brasileños en la década de 70 y registrados como el fósil más antiguo de Sudamérica. Pero sus restos no resistieron al abandono del gobierno brasileño,ni al calor del incendio que acabó ayer con parte de la historia de Brasil y del Mundo, la que contenía el Museo Nacional de Río de Janeiro. Su cráneo reconstruido era una de las principales hazañas de la ciencia nacional y un símbolo de una serie de estudios sobre la prehistoria.

«Todos sabían que el museo estaba hecho todo de madera, de maderas muy antiguas, y que para evitar una tragedia era necesario un sistema contra incendios», relata a ABC Rodrigo Elias Oliveira, arqueólogo del departamento de genética y biología evolutiva de la Universidad de São Paulo (USP), e investigador del equipo de Lapa do Santo, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Brasil, en Lagoa Santa, donde se descubrieron en 1974 los restos de Luzia, ahora destruidos en el incendio. Según la información ofrecida por el propio museo no hay heridos, ya que todos lograron salir a tiempo.

Un museo abandonado

Después de seis horas, cuando los bomberos consiguieron controlar el fuego, quedaron apenas los escombros de lo que fue el Museo Nacional, la institución científica más antigua de Brasil. De lo poco que quedó se divisaba, en lo que fue la entrada principal, el meteorito de Bendegó, una de sus piezas más importantes, encontrado en Brasil en 1784. «El Bendegó resistió y resistiremos de la misma forma», declaró el director del museo, Alex Kellner, que acompañaba los trabajos de los bomberos. Kellner culpó al Gobierno por la falta de recursos y el abandono de la institución.

La falta de estructura contra incendios, de puertas contra el fuego, y la cantidad de material inflamable, como el alcohol en que se preservaban especies botánicas y animales, ayudaron a propagar las llamas de forma muy rápida. La causa aún no está confirmada, pero se especula con un cortocircuito.

El gobierno llegó a aprobar recientemente un patrocinio equivalente a 4,5 millones de euros, pero ya era tarde, porque la catástrofe llegó antes. En un comunicado, el presidente brasileño Michel Temer lamentó lo que consideró «un día trágico para la museología». El ministro de cultura, Sérgio Sá Leitão, también en una nota de prensa, aceptó que «la tragedia podría haber sido evitada» y que comenzaría este lunes un proyecto de reconstrucción.

«Reconstruir el edificio es muy importante, pero el tema no es la estructura del museo, sino todo lo que se quemó, que no tiene réplica, lo que perdimos los investigadores que trabajamos con material histórico y prehistórico. Era el gran museo brasileño, todos los investigadores del país llevábamos nuestros estudios al Museo Nacional», lamenta Elias Oliveira, que tenía en el museo parte de su trabajo. «Es como si retrocedieramos 200 años porque no podemos recomenzar, es irrecuperable», añade.cortesía

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