Usar a Dios para justificar matanzas es una gran “blasfemia”

La candidatura de Humberto de la Calle nunca ha sido fácil. Aunque para muchos tiene uno de los mejores perfiles entre la totalidad de los candidatos que conforman la baraja presidencial, carga a sus espaldas, paradójicamente, la cruz de haber sido la pieza fundamental del Gobierno para lograr el Acuerdo de Paz con las Farc en La Habana. Si bien conseguir el objetivo de terminar ese conflicto a través del diálogo quedará inscrito como uno de los más grandes hitos en la historia del país, su costo, a secas, fue la popularidad del presidente Juan Manuel Santos y, como efecto colateral, la de quienes estuvieron a su lado.

El pasado 30 de enero, De la Calle anunció que Clara López, quien se había retirado de una alianza con Gustavo Petro y Carlos Caicedo, llegará a su campaña como su fórmula vicepresidencial. Una acción considerada por analistas políticos como riesgosa, pues la exministra de Trabajo podría restar más que sumar a una campaña que aún no coge vuelo.

La más reciente encuesta de intención de voto, publicada ayer y elaborada por Cifras & Conceptos para Caracol Radio y Red + Noticias, ubicó a De la Calle en el quinto lugar de la intención de voto, con 5 %, detrás de Iván Duque (8 %), Germán Vargas Lleras (10 %), Gustavo Petro (16 %) y el puntero, Sergio Fajardo (19 %). Es posible, que la movida política con Clara López busque ganar un poco más de fuerza para proponerle una alianza al candidato de la Coalición Colombia, pero lo cierto es que esa es una posibilidad todavía lejana, al menos para la primera vuelta.

Como si ese panorama no fuese suficiente, a De la Calle también le toca maniobrar las inconformidades en el interior del Partido Liberal y que pondrían en riesgo los apoyos a su candidatura. Esto con un elemento particular: las molestias de algunos congresistas rojos no son con De la Calle sino con la gestión del expresidente César Gaviria al frente de la dirección de la colectividad y por su supuesta falta de imparcialidad con quienes hoy buscan llegar de nuevo al Legislativo.

Esas voces inconformes dentro del liberalismo concuerdan en que los movimientos de Gaviria tienen un objetivo: favorecer las condiciones para que Simón Gaviria, su hijo, se convierta en la fórmula vicepresidencial de Germán Vargas Lleras. Por supuesto, no resulta extraño, pues han sido acercamientos de vieja data y en el pasado corrió el rumor de que había un ofrecimiento desde cuando Gaviria era director de Planeación Nacional.

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